La toma de declaraciones de niños en sede judicial: un compromiso ético y jurídico

La declaración única y la prueba anticipada como garantías contra la revictimización infantil

Por Mtro. Alberto Calderón Abogado penalista y especialista en psicología del testimonio

La experiencia de un niño ante la justicia

Piensa por un momento que eres un niño y, después de horas de incomodidad y confusión en esa oficina gris llamada Agencia del Ministerio Público, te informan que debes acudir a un nuevo lugar: un juzgado. Te explican que tendrás que contar nuevamente lo que ocurrió. No entiendes por qué, si ya lo dijiste antes, pero te aseguran que es necesario para que un juez lo escuche. Sientes que todo se repite, pero con rostros diferentes y en un entorno igual de frío y ajeno. Llegas a un edificio enorme, con largas filas y personas de traje que caminan con prisa. Te conducen a una sala cuya puerta dice “Sala de Oralidad”. Al entrar, notas que hay varias sillas ocupadas por personas desconocidas. Nadie te explica quiénes son ni por qué están ahí, pero sabes que escucharán lo que vas a decir. Esto te hace sentir observado, como si estuvieras en un escenario frente a un público desconocido. Al frente se encuentran mesas grandes, sillas altas y un espacio que todos miran con solemnidad. El ambiente es tenso. Te piden que hables y que cuentes nuevamente lo que viviste. Esta vez hay más personas escuchándote: un juez, abogados e incluso la persona que te hizo daño. Te sientes vulnerable, como si cada palabra fuera examinada con lupa. Comienzan las preguntas. Primero interviene el Ministerio Público, quien parece frustrado cuando tus respuestas no coinciden exactamente con lo que esperaba escuchar. Luego toma la palabra el defensor, cuyas preguntas resultan complejas y confusas. Su tono inquisitivo te hace sentir como si tú fueras el problema. Estás cansado. Cada pregunta te obliga a revivir lo que quisieras olvidar. Lo único que deseas es salir de ahí y regresar a un lugar donde te sientas seguro.

Un entorno seguro: más allá de las formalidades

Los entornos judiciales no están diseñados para niños. Las salas de audiencia, con su formalidad rígida, suelen intimidar y generar ansiedad. Para proteger su bienestar, es indispensable transformar estos espacios y dinámicas procesales.

1. Espacios adaptados

Las salas deben ser acogedoras, con mobiliario adecuado y libres de elementos que generen ansiedad.

2. Uso de cámaras de Gesell

Este recurso permite que los niños declaren en un entorno protegido, sin contacto visual con las partes del proceso, preservando su estabilidad emocional y la calidad del testimonio. 

La declaración única como garantía de protección

Uno de los principios fundamentales en la toma de declaraciones de niñas, niños y adolescentes es que estas se realicen una sola vez y en condiciones que garanticen su validez procesal.

La herramienta clave para lograrlo es la prueba anticipada, la cual permite recabar el testimonio al inicio del proceso y utilizarlo posteriormente en juicio.

Este mecanismo: Protege la memoria del menor al evitar la contaminación del recuerdo. Reduce el estrés y la revictimización. Garantiza la validez y confiabilidad del testimonio. Permite su obtención en condiciones controladas, como en una cámara de Gesell.

Calidad del testimonio: la clave del proceso

Para que el testimonio infantil sea eficaz y confiable, debe obtenerse mediante técnicas especializadas.

1. Preguntas abiertas y no sugestivas

Permiten que el niño narre los hechos con libertad y sin inducciones.

2. Entrevistadores especializados

El personal encargado debe contar con formación en psicología del testimonio y entrevista forense.

3. Un ambiente de confianza

El menor debe sentirse seguro y acompañado durante todo el proceso. 

Un enfoque interdisciplinario: el rol del juez y los operadores jurídicos

El juez y los operadores del sistema de justicia tienen la responsabilidad de garantizar procesos sensibles a las necesidades de la infancia.

Esto implica:

  • Supervisar que las declaraciones se obtengan en condiciones adecuadas.
  • Evitar repeticiones innecesarias del testimonio.
  • Capacitarse en derechos de la niñez y psicología del testimonio.
  • Priorizar los casos en los que participen menores para evitar su desgaste emocional. 

Hacia una justicia que escucha y protege

La toma de declaraciones de niñas, niños y adolescentes en sede judicial no debe ser un procedimiento que les cause daño, sino una oportunidad para garantizar sus derechos.
Adaptar los entornos, emplear la declaración única como prueba anticipada y aplicar técnicas adecuadas de entrevista son acciones imprescindibles para lograrlo. Cada niño que participa en un proceso judicial tiene una historia que merece ser escuchada con sensibilidad y respeto. 
Como sociedad, debemos transformar nuestros sistemas para que la justicia no solo sea efectiva, sino también humana. Los niños no deben temer a la justicia; deben encontrar en ella un espacio que los respalde, los proteja y les permita sentirse seguros.

Si el sistema obliga a un niño a repetir su historia una y otra vez, no está buscando la verdad: está produciendo daño.
La justicia no puede construirse sobre la revictimización.
O se adapta al niño…
o fracasa como sistema.


📖 Este artículo es continuación de nuestra columna anterior:
La Agencia del Ministerio Público: un laberinto hostil para la niñez vulnerable en México, donde se analiza la revictimización infantil durante la etapa de investigación inicial.
https://abogadoscia.com/no-ha-lugar/revictimizacion-infantil-ministerio-publico-mexico/

Similar Posts